Los tejidos han sido una parte fundamental de la vida humana desde el inicio de la civilización. Como tiempo atrás no existían las industrias actuales, las fibras naturales eran las que se utilizaban para el textil: ropa, tapicería, agricultura, etc. Estas fibras pueden ser de origen vegetal, como el algodón y el lino, o de origen animal, como la lana y el cachemir.

En las últimas décadas se han ido desarrollando e introduciendo en el mercado los textiles sintéticos y se han ido reemplazando las fibras naturales por estos materiales, a pesar de las ventajas de las fibras textiles naturales para el medio ambiente y la salud de todo el planeta.

Entonces, ¿por qué ha aumentado el consumo de fibras sintéticas en detrimento de las fibras naturales? El motivo principal es que cuestan mucho menos de fabricar que las naturales y, en consecuencia, su precio es más barato.

Sin embargo, las fibras textiles naturales son 100% naturales y saludables. Sus principales beneficios son: la transpiración, el aislamiento térmico que ofrecen algunos materiales como la lana o el algodón, las propiedades higiénicas o el tacto natural. Además, el uso de productos hechos con fibras naturales son una opción responsable porque se encuentran directamente en la naturaleza, lo que significa que los procesos industriales y la energía que se necesitan para conseguir los tejidos y telas son más sostenibles, ecológicos, y no generan tantos residuos como los procesos de producción de los tejidos de fibras sintéticas.

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